Biblioteca del Max
- Biblioteca Max Nordau
- 1 abr 2024
- 4 Min. de lectura
Al igual que el Max, las instituciones de inmigrantes que fueron fundadas a principios del siglo pasado en el marco de los procesos migratorios de fines del XIX y principios del XX, tenían el doble desafío de mantener las tradiciones de sus lugares de orígenes y forjar una nueva identidad en la tierra que los recibía, por lo que sus acciones estuvieron destinadas a la ayuda, contención y acogimiento de los recién llegados, dándoles el respaldo necesario para que puedan interactuar en su propia lengua y conservar su legado cultural, como también desarrollar medios para integrarse y aprender el idioma, la historia, la cultura y la idiosincrasia del país que los recibía.
El pasado 29 de agosto de 2023, a través del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, el gobierno provincial reconoció el trabajo de un grupo de activistas en el rescate de archivos, documentos y libros históricos del Max, e incorporó al Centro Literario Israelita y Biblioteca Max Nordau al Sistema Provincial de Bibliotecas, iniciando así - o reiniciando - una nueva etapa para la institución: volver a ser una biblioteca popular abierta al público, pero, esta vez, en el siglo XXI, y a más de cien años de su fundación.
Así, para estos "recién llegados" las bibliotecas cumplieron un rol esencial que trascendía el aspecto meramente "bibliotecario". Allí, los socios podían concurrir a leer literatura u otros tipos de obras, a informarse de las noticias que provenían del viejo continente, pero también era un lugar para juntarse, organizar sus actividades y generar nuevos lazos sociales y afectivos.
En ese contexto, en el año 1912, un grupo de inmigrantes judíos, la mayoría de origen ruso y que pertenecían a un partido político de izquierda que tuvo gran influencia durante la revolución rusa de 1905 - el BUND -, fundaron en la ciudad de La Plata el Centro Literario Israelita y Biblioteca Max Nordau. Hasta por lo menos la década del '60 se recibieron libros en idish, contando actualmente con una gran cantidad de ejemplares en ese idioma, entre ellos clásicos de la literatura universal como Dostoieviski, Tolstoi, Cervantes, Scholem Aleijem, o textos de economía política, o incluso de historia argentina.
Con el paso del tiempo se fueron incorporando libros y revistas en otros idiomas, como ruso, hebreo, inglés y, en los últimos años, también en castellano, de los que la mayoría son sobre judaísmo, y para todas las edades e intereses. Todos ellos juntos, en un mismo sitio, generaron que la Biblioteca de Max Nordau no sólo sea un espacio de encuentro y diálogo, sino también ser poseedor de una colección de un gran valor histórico-cultural, tanto para la institución como para la comunidad platense.
A partir de la incorporación de Max Nordau al Sistema Provincial de Bibliotecas, la contratación de la bibliotecaria Giuliana Vargas, y con la colaboración de miembros de la institución como la querida compañera Delia Galagovsky de Resches, comenzó un procesamiento y mantención del material bibliográfico con el objetivo de poner nuevamente a la biblioteca en funcionamiento abierta al público a través de conformar diferentes servicios bibliotecarios. Así, se limpió y revisó el estado físico del mobiliario y la colección de libros, se tradujeron las portadas de las obras en idish y hebreo, se inventariaron, registraron y clasificaron los documentos para organizar y conocer el patrimonio de la biblioteca, teniendo a la fecha, alrededor de 2500 libros registrados, además de revistas y folletos en idish, español y otros idiomas.
Desde hace varios años, el espacio donde se encuentra la Biblioteca del Max dejó de ser un ámbito de lectura y pasó a convertirse en un lugar de actividades y encuentros, en el que los libros dejaron de ser de interés de lectores para reposar en esos mismos estantes por años y años, siendo una userte de testigo visual de todo lo que allí sucedía.
La "biblioteca" es un puente entre nuestro pasado y presente, entre el siglo XX y el siglo XXI, y muchos de los libros que allí se encuentran desde hace, por lo menos, más de sesenta años, son un testimonio de época, de los tiempos de la inmigración judía al país (y a la ciudad), tiempos no tan lejanos pero muy remotos a la vez. Son un espejo retrovisor que nos permite conocer nuestros orígenes y entender mejor nuestra identidad, la del Max, la de la comunidad e incluso también la de la ciudad. Profundizar esta búsqueda nos lleva a interactuar también con aquellas publicaciones en castellano que estamos recibiendo, las cuales brindan una mirada más amplia de la cultura judaica, y enriquecen aún más la Biblioteca del Max. Es así como este bagaje cultural constituye un valor patrimonial e histórico que debe ser resguardado y revalorizado, conjuntamente con el desafío de generar nuevos ámbitos de reflexión para estos nuevos tiempos.
A lo largo de futuras publicaciones, además de comunicar las actividades y servicios que se desarrollarán en el marco de la biblioteca y los horarios en que estará abierta al público, iremos compartiendo la historia de la institución a través de sus libros, publicaciones, archivos y recuerdos del Max.
Es un gran desafío para Max Nordau como institución poder retornar al sendero del mundo bibliotecario, de la revalorización del libro y del fomento de la lectura, pero también de ser un espacio de memoria local y conservación del pasado, de reivindicación y de búsqueda de la identidad colectiva mediante la preservación de su patrimonio documental, y a partir de ello, generar un nuevo enlace para discutir y repensar esta sociedad tan vertiginosa del siglo XXI que nos toca transitar. Por ello, la biblioteca del Max se encuentra abierta para recibir nuevas donaciones, ideas y propuestas para seguir pluralizando voces por medio de este proyecto colectivo. Si tenés alguna idea, propuesta o querés saber más, contactate a bibliotecamaxnordau@gmail.com
Llevan a cabo este proyecto: Edu Rezses y Dani Machluk
Traducciones: Delia Galagovsky de Resches
Bibliotecaria: Giuliana Vargas
Recibimos donaciones de libros de las bibliotecas personales de Simón Fridman, Dardo Esterovich, Iris Josh, del matrimonio de Alejandro Hirsch y Sofia Resches, de Mauricio Tenembaum, del juez Leopoldo Schiffrin y de Mirta Rubisntein; de la Biblioteca Nacional, de la Academia Argentina de Letras y la de Historia, la colección identidades bonaerenses y de Más libros para Más; y del Instituto de Cultura de la Pcia.
Agradecemos el apoyo de la Comisión Directiva del Max para poder realizar y continuar con este proyecto; y al Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires presidido por Florencia Saintout por incorporar al Centro Literario Israelita y Biblioteca Max Nordau al Sistema Provincial de Bibliotecas.


Comentarios